Villarruel, una Gauchita nada Gil: ahora, otra vez empoderada y con juego propio

La vicepresidenta pateó el último penal en el Senado y respiró aliviada. La aprobación de la Ley Bases le devolvió protagonismo y la confianza que había perdido ante los ojos de Javier Milei. Ahora vuelve a levantar el perfil ante la mirada atenta de "El Jefe" Karina Milei y del asesor estrella del presidente Santiago Caputo. En Salta, y ante el desplante de los diputados libertarios, ella hizo su movida propia.

18 Junio de 2024
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Como si se tratara de Gonzalo Montiel en el último penal ante Francia, Victoria Villarruel tuvo su propia "final": el momento del "Sí, positivo" que le otorgó al oficialismo el desempate de Ley Bases en el Senado. Entonces, los planetas se alinearon para la vicepresidenta. El presidente Javier Milei posteó una imagen de los dos y comenzó la etapa del deshielo. Semanas atrás, el libertario la acusaba ante su entorno de plantarle micrófonos en su despacho en Casa Rosada y en Olivos. 

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Villarruel cree que es tiempo de levantar el perfil y recuperar la agenda propia, que tanto inquieta a la mesa chica del presidente. Lo había tenido que bajar a la fuerza luego de la entrevista en la que llamó al presidente "Jamoncito". Milei le reclamó que sus dichos desgastan la imagen presidencial y la vice quedó recluida en el Senado hasta que la llegada de Guillermo Francos a la jefatura de Gabinete le devolvió algo de juego en las negociaciones por la salida de la ley.

De hecho, el fin de semana el ministro coordinador buscó disipar los fantasmas de la mala relación entre Milei y Villarruel y dijo a Radio Mitre: "Son todos rumores falsos. Tratan de instalar estas cosas que no tienen ninguna relación con la realidad. Fue el propio Presidente el que me pidió a mí que le diga a qué hora estimaba la votación para postergar su viaje y que Victoria Villarruel pudiera presidir y definir con su voto".

SALTA LA BANCA
El reciente feriado fue el botón de muestra de la "Gauchita empoderada" aunque no terminó bien. Villarruel desfiló a caballo en Salta, mientras diez diputados libertarios se fueron del evento por el discurso del gobernador de Salta, Gustavo Saénz, al que acusaron de leer un manifiesto político. Ocurrió durante  el acto que conmemora la muerte del General Martín Miguel de Güemes.

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La gauchita que no es gil

En realidad se trata de un documento que describe la situación de la Argentina y propone, entre otras cosas, la reactivación de la obra pública en el Norte Grande. El "pacto" fue entregado a la vicepresidenta y tiene la firma de los gobernadores Gerardo Zamora, de Santiago del Estero; Carlos Sadir, de Jujuy; Raúl Jalil, de Catamarca; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, los últimos dos peronistas de buena sintonía con Javier Milei.

 El diputado salteño Carlos Zapata hizo público en la red social X su descontento. Dijo que lo de Sáenz fue un "manifiesto político que nada tiene que ver con nuestro héroe y con su gesta para la Patria. Lamentamos que, a 40 años de la democracia, todavía se mancillan nuestras banderas y símbolos". El diputado dijo que se retiró para "no avalar" con su presencia "el escándalo de prácticas políticas que nuestro pueblo no merece y no avala".

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La respuesta del gobernador Sáenz no tardó en llegar: "El Pacto no aborda cuestiones políticas, sino lineamientos que son irrenunciables e innegociables para el futuro y el progreso de Salta. El momento es ahora para pelear todos juntos por lo que nos corresponde logrando reivindicaciones históricas para Salta y el Norte Grande" dijo a través de sus redes sociales.

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Más allá del desplante de los diputados, Villarruel  volvió a dar muestras de autonomía y permaneció en el lugar. Se espera que en los próximos días continúe con el despliegue de su agenda e incluso vuelva a dar entrevistas. Si bien Milei bajó la guardia con su vice, la mesa cada día más chica del presidente, conformada por su hermana Karina y Santiago Caputo, aún  no lo hizo.  Creen todo fue un acting de lealtad y responsabilidad institucional y miran con desconfianza las reuniones políticas que teje la Gauchita del "sí positivo".