Paro, el día después: la ventanilla doble del Gobierno para las centrales obreras

Tras el segundo paro general contra la administración Milei, el movimiento obrero organizado se prepara para la Ley Bases. Moyano x Moyano para sentarse a negociar y un inesperado pedido de disculpas a los gremios.

9 Mayo de 2024
El Gobierno busca diálogo con la CGT
El Gobierno busca diálogo con la CGT LQC

Javier Milei afronta su segundo paro general en cinco meses de gestión. La medida alinea a la CGT, las dos CTA, los gremios del transporte y la izquierda. Una confluencia digna de fines de los años noventa. Mientras en público el vocero presidencial calificó al sindicalismo como "fundamentalistas del atraso", el Gobierno ya piensa en una convocatoria "depurada". ¿Quiénes quedan afuera y cómo será el día después de la protesta?

"Milei no es gorila", jura una fuente de Casa Rosada para describir la relación del presidente con el sindicalismo y reconoce el error de haber marginado a la CGT en el primer trimestre de Gobierno. El análisis no condice con el primer golpe al sector incluído en el DNU 70/2023. Una feroz reforma laboral que la central obrera llevó a la Justicia y logró paralizar.

Pasaron cuatro meses y la relación se reseteó. El gobierno convocó a la CGT a la Casa Rosada. Entre la comitivia, sorprendió la llegada de Hugo Moyano, que fue en reemplazo de su hijo Pablo, el más resistido por el gobierno. Ese día el Rasputín presidencial, Santiago Caputo, se disculpó por los destratos y aclaró que Milei no busca tener un enfrentamiento ideológico ni demonizar  a los sindicatos. 

Como gesto, Hugo Moyano reemplazó a Pablo en la reunión que mantuvieron con el Gobierno
Como gesto, Hugo Moyano reemplazó a Pablo en la reunión que mantuvieron con el Gobierno

El encuentro dejó pedaleando en el aire  a los radicales -también recibidos en la Rosada- que habían presentado un capítulo espejo de la Reforma laboral oficial  que incluía la eliminación de la cuota solidaria. Miguel Pichetto, el gran articulador entre la CGT y los libertarios, alertó que el artículo "no pasaba". El gobierno priorizó su relación con el sindicalismo y la UCR se quedó con un dictamen de minoría llorando por lo bajo. 

La movilización del 1 de Mayo fue la oportunidad de Rodolfo Daer para aclarar que la CGT "no discutió ni negoció" ningún proyecto de reforma laboral con el Gobierno y ratificó el segundo paro general contra el gobierno de Milei. Envalentonados con el primer triunfo, los dirigentes de la central obrera rosquean en el Senado y  buscan dejar atrás la reversión de Ganancias, eliminar la figura del colaborador y la ampliación de los periodos de prueba.

"El paro general es un mensaje para los senadores de otros bloques, entre comillas, dialoguistas, que todavía no se decidieron. Les exigimos que no voten la Ley Bases", aprieta en ON Pablo Moyano, el más combativo de todos.

El oficialismo cree que la medida de fuerza desgasta más a la CGT que a Milei  y no planea ningún anuncio en contra de los sindicatos. No los considera sus enemigos más allá de la chicana pública. De hecho no tiene en sus planes obturar el diálogo. La paradoja sindical radica en que muchos de sus afiliados votaron a La libertad Avanza al tiempo que son afectados por sus medidas. 

Los libertarios ya piensan en el día después de la protesta buscarán marginar a los más combativos y retomar la conversación. Si la "ley bases" avanza, al menos dos gremios como Gastronómicos y Comercio podrían acogerse al fondo de cese. Los libertarios apuestan a la renovación de la CGT a fin de año.

La reforma laboral que pensó el Gobierno tenía 58 artículos, pasaron el filtro de Diputados y de los dirigentes dialoguistas  solo 16. Motosierra en mano al peronismo opositor y los patagónicos todavía les queda una parada difícil: La pelea contra el Impuesto a las Ganancias