¡Libertad de expresión, afuera! Con Milei, Argentina cayó 26 puestos en el ranking sobre la garantía de este derecho

El país había obtenido el puesto número 40 días antes de la asunción del libertario y ahora cayó hasta el número 66 de un total de 180 países.

3 Mayo de 2024
Javier Milei
Javier Milei La Quinta News

A comienzos de abril, el presidente Javier Milei, fiel a su estilo bravucón y altanero a través de las redes sociales, cargó contra el periodismo, reclamó "libertad de expresión para todos" y sin dar nombres, acusó a los medios de haberse "corrompido, ensuciado y prostituido al calor de los sobres y la pauta oficial". A casi un mes de aquel hecho, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) señaló en su último informe que la Argentina cayó 26 puestos en el ranking que evalúa la libertad de prensa.

En pocas palabras, el país había obtenido el puesto número 40 días antes de la asunción del libertario y ahora cayó hasta el número 66 de un total de 180 países liderados por Noruega, Dinamarca, Suecia, Países Bajos y Finlandia. El informe llamado "Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2024: los peligros de la industria del engaño", advierte que la llegada al poder de Milei "marca un nuevo y preocupante punto de inflexión para la garantía del derecho a la información en el país".

La entidad definió a la Argentina como un país con "problemas significativos" en lo que se refiere a la Libertad de Prensa: en la misma situación se encuentran países vecinos como Brasil, Chile y Uruguay. "A escala mundial, se impone una constatación: la libertad de prensa está amenazada por los mismos que deberían ser sus garantes: las autoridades políticas. De los cinco indicadores que conforman la puntuación de los países, el indicador político es el que más desciende en 2024", resaltaron.

Milei contra los periodistas
Milei contra los periodistas

De hecho, la libertad a la hora de hablar de las cuestiones políticas en todo el mundo tuvo una caída de 7,6 puntos. En lo que respecta a la Argentina, la organización indicó que "la alta concentración y la opacidad de la propiedad de los medios, la polarización, la ausencia de políticas públicas para garantizar la pluralidad, así como la precarización del ejercicio del periodismo constituyen las principales amenazas a la libertad de prensa en Argentina".

De acuerdo con el organismo, esto esto "abona el terreno para las presiones por parte del Gobierno y las empresas a través de la publicidad privada y estatal, y del uso partidista de medios públicos nacionales, provinciales y municipales". "La llegada al poder de Javier Milei, abiertamente hostil con la prensa, marca un nuevo y preocupante punto de inflexión para la garantía del derecho a la información en el país", sentenciaron.

Los repudiables descargo completo de Milei: acusó al periodismo de "corrupto, sucio y extorsivo"

LIBERTAD DE EXPRESIÓN. PARA TODOS. 

Hace algunos días cuando recibimos a la General Richardson en Buenos Aires aprovechamos la oportunidad para presentar una nueva Doctrina de Política Exterior para la Argentina. Durante esa presentación dijimos que parte de nuestra visión es que creemos en una verdadera libertad de expresión. 

Pero para todos. No solamente para algunos. El periodismo se ha acostumbrado, a lo largo de las últimas décadas, a que deben ser tratados como profetas de la verdad única e incontrastable, a los que no se puede criticar, ni desmentir, ni corregir.

 Si alguien osa cometer esa imprudencia, es castigado al unísono por todos los miembros de la corporación y sus agrupaciones. Lo indignante de todo esto no es la pretendida superioridad de quienes ejercen un rol que, en esencia, es efectivamente noble. Sino que al igual que ha ocurrido con todo el resto de las cuestiones vinculadas a la política, el periodismo se ha corrompido, ensuciado y prostituido al calor de los sobres y la pauta oficial. 

La extorsión es moneda corriente. La mentira, la difamación, la calumnia son algo frecuente también. Primero te pegan, y después te pasan la factura. Cifras siderales. Pero como la mayoría de los políticos son los que pagan, quedan presos de su propia trampa, ya que nunca pueden contestar los ataques a riesgo de que expongan sus negocios. El problema de muchos periodistas con los que integramos La Libertad Avanza es que no le debemos nada a nadie. 

No tenemos negocios con nadie. Y no nos vamos a quedar callados frente a las operaciones, la mentira, la calumnia, la injuria o la difamación. Vamos a contestar. Vamos a decir nuestra verdad. Vamos a bajarlos de esa Torre de Marfil en la que creen que viven. Porque libertad de expresión significa que nadie puede evitar que hablemos. Ni siquiera los sagrados periodistas.